Medio centenar de vecinos y vecinas de Cabanillas conocieron la sede del parlamento autonómico, donde fueron recibidos por su presidente, Pablo Bellido
Medio centenar de vecinos y vecinas de Cabanillas del Campo visitaron en la mañana de este lunes 27 de abril las Cortes de Castilla-La Mancha, en un viaje organizado por el Ayuntamiento de Cabanillas en colaboración con la Asociación de Mujeres «La Campiña» y la Asociación de Jubilados y Pensionistas de la localidad. El grupo pudo visitar la conocida como sede de «Gilitos», el antiguo Convento de San Gil toledano, acompañado del alcalde, José García Salinas; y de los concejales Luis Blanco y Abigail Cordero, y fue recibido por el presidente del parlamento castellano-manchego, el azudense Pablo Bellido. Al frente de las dos asociaciones cabanilleras acudieron a la excursión sus presidentes, Felipe Gómez (Jubilados) y Julia Moratilla (Mujeres).
La jornada comenzó a las 10 de la mañana, hora a la que partió desde Cabanillas un autobús hasta la capital regional, para iniciar la visita a las Cortes a las 11:45 h. El grupo recorrió todo el parlamento autonómico, conociendo desde el vestíbulo de entrada a estancias como la Biblioteca, la Sala de Comisiones, el Salón de Plenos o la Sala de la Mesa de las Cortes, visitando tanto el edificio original del Siglo XVII rehabilitado como sede de las Cortes en 1985, como las dependencias anejas que se levantaron en 1999 como sede de los grupos políticos. La expedición disfrutó de una visita guiada, en la que el personal de las Cortes les explicó todos los secretos de esta sede del legislativo regional. Y en el Salón de Plenos fueron recibidos por el presidente de la Cámara, Pablo Bellido, quien les dirigió unas calurosas palabras de bienvenida, y donde se tomaron la foto de familia de recuerdo de la jornada.
La visita finalizó en la extraordinaria terraza con vistas al Tajo y a los cigarrales toledanos que corona la sede de las Cortes, antes de emprender viaje de regreso hasta Cabanillas.
El convento de Gilitos
El edificio conocido popularmente como «Gilitos», antiguo convento de San Gil, está situado en pleno casco histórico de Toledo, en la zona de la Judería. Su origen se remonta a comienzos del siglo XVII, cuando los franciscanos descalzos (a quienes el pueblo llamaba “gilitos”) impulsaron la construcción de una nueva casa conventual gracias a la financiación de los hermanos Juan y Francisco de Herrera. Las obras comenzaron hacia 1610 y suelen vincularse al arquitecto Juan Bautista Monegro, uno de los grandes maestros del Toledo de la época. El conjunto responde a un estilo sobrio y austero, muy propio de la espiritualidad franciscana y del clasicismo herreriano.
Tras la desamortización del siglo XIX, el convento perdió su función religiosa y tuvo usos muy diversos, siendo cárcel, cuartel de la Guardia Civil e incluso Parque de Bomberos. Ya en la etapa autonómica, el edificio fue restaurado bajo la dirección de Fernando Chueca Goitia, y el 31 de mayo de 1986 se inauguró como sede de las Cortes de Castilla-La Mancha. Desde entonces, “Gilitos” simboliza la unión entre patrimonio histórico e instituciones democráticas.