Niurka López, directora del taller

Una treintena de coralistas ofrecieron la muestra final de la sexta edición del taller de polifonía africana, que organiza en Cabanillas la Escuela Municipal de Música

A lo largo del fin de semana de 21 y 22 de marzo se desarrolló en la Casa de la Cultura de Cabanillas del Campo la sexta edición del Taller de Música Coral Africana, una cita cultural que organiza la Escuela Municipal de Música de la localidad, y que volvía a convertir a Cabanillas en un pequeño epicentro de la música vocal. Se trata de una cita que se recuperaba en este 2026, tras dos años (2024 y 2025) en los que no había podido celebrarse.

Cerca de treinta coralistas, muchos componentes a su vez de «ConFusa» (el coro adulto de la propia Escuela Municipal de Cabanillas), junto a otros llegados de otras formaciones, participaron durante todo el fin de semana en esta iniciativa que coordina Marina Santiago, directora de la Escuela Municipal, y que conduce con gran maestría Niurka López, cantante, directora de coro y pedagoga musical cubana especializada en repertorio coral africano. El taller tenía su cita final el domingo a las 19 h., con un concierto en la Casa de la Cultura, que se celebró ante unas 150 personas.

Durante aproximadamente una hora el público que asistió a la cita pudo disfrutar una muestra vibrante y muy cuidada del trabajo realizado durante los dos días del taller, con un repertorio de cantos tradicionales africanos interpretados en ricas versiones polifónicas, llenas de matices, ritmo y expresividad. Desde la espiritualidad del himno sudafricano «Ndikhokhele bawo», hasta la energía colectiva de «Simamaka», el programa ofrecía un completo recorrido por distintas tradiciones del África subsahariana.

Así, sonaron piezas populares como «Safari», evocadora de los cantos del África oriental; o «Dubula», de gran intensidad rítmica y simbolismo combativo. También se cantó la bella «Tungamira», de raíz zimbabuense; o temas como «Yema ya asesu» y «Guede nibo», vinculados a contextos festivos y comunitarios. El lirismo de «Kothbiro», procedente del pueblo luo de Kenia, aportó un momento de especial sensibilidad, mientras que la festiva «Amavolo» destacó por su vitalidad y riqueza vocal, y puso a bailar al público.

El resultado final fue un concierto dinámico, emocionante y muy aplaudido, en el que los participantes demostraron no solo un notable trabajo técnico, sino también una implicación expresiva que conectó con el público desde el primer momento. La dirección de Niurka López logró un sonido compacto y equilibrado, muy arropado también por la participación de la propia Marina Santiago al piano, y de Alvar Grijelmo (profesor también de la Escuela Municipal de Música de Cabanillas), junto algunos de sus alumnos y alumnas, en la faceta de la percusión.

Todo ello permitió al taller volver a consolidarse como una propuesta cultural de gran atractivo en la primavera cabanillera, y la prolongada ovación final confirmó el éxito de una cita que, edición tras edición, sigue creciendo y acercando al público a la fuerza y la diversidad de la música coral africana.

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