Vista general de la carpa del Ferial con la verbena de "La Misión"
Lleno hasta la bandera en la carpa del Ferial para la impresionante verbena del sábado de las Fiestas de Mayo
La carpa del Ferial se quedó pequeña para acoger a la multitud que disfrutó en la noche del sábado al domingo de las Fiestas de Mayo 2026 del increíble show ofrecido por el grupo «La Mision». Fueron más de tres horas de una explosión de sonido, luz y efectos especiales para una de las verbenas más impresionantes del panorama nacional. Un espectáculo gigantesco, milimetrado y desbordante de energía.
Miles de personas ocuparon cada rincón disponible, apiñadas además por la incesante lluvia que había fuera del techado; un agua con el que tuvieron que lidiar los cantantes y bailarines de «La Misión», que desarrollaron buena parte de su espectáculo bajo la lluvia, en un alarde de profesionalidad.
Había ambiente de noche grande, y muchas ganas de divertirse, en la que sin duda era la cita más esperada del programa de estas Fiestas del Cristo de la Expiración. A las 12 en punto de la medianoche se apagaron las luces generales y el recinto se convirtió en una nube de expectación. Sonó la introducción, estallaron las pantallas LED y una descarga de humo y haces de luz abrió paso a la banda. El recibimiento fue atronador. La primera impresión ya dejó claro que no se trataba sólo de un concierto, sino de una producción pensada al detalle: sonido rotundo, escenografía cambiante y una puesta en escena que no dio tregua en toda la noche.
El repertorio mezcló con inteligencia lo que el público quería escuchar con sorpresas bien colocadas. Hubo himnos del pop español que coreó toda la carpa de principio a fin, grandes éxitos latinos convertidos en pista de baile colectiva, guiños al rock de estadio y los habituales bloques de electrónica comercial, que dispararon la temperatura del recinto. Cada transición estaba medida para no dejar caer el ritmo ni un segundo. Y cuando parecía que llegaba una pausa, aparecía un nuevo giro, un cambio de vestuario o una entrada explosiva de los bailarines, bailarinas y cantantes. Uno de los grandes aciertos del show es la versatilidad vocal. Son jóvenes solistas solventes, capaces de pasar de una balada intensa a un tema urbano o a una versión ochentera con naturalidad, y sostienen un repertorio exigente. La banda tras ellos responde con precisión: base rítmica poderosa, guitarras y teclados que envuelven cada bloque con mucha pegada.
Pero si algo distingue a «La Misión» es su dominio del factor visual. La noche en Cabanillas del Campo fue una sucesión de estímulos: columnas de fuego, lluvias de confetti, pantallas sincronizadas, efectos láser y juegos de luces que hacen de cada canción una escena de teatro. Hubo momentos de auténtico impacto, como el bloque «dance» en el que toda la carpa saltó al unísono convertida en una discoteca multitudinaria.
La recta final fue, sencillamente, demoledora. Encadenaron éxito tras éxito hasta llevar al público al límite de la euforia. Nadie quería marcharse. Y lo cierto es que pocos lo hicieron, porque la noche continuó con una estupenda disco móvil, a cargo de DJ Riskero, que llevó hasta la mañana siguiente a los más marchosos del lugar.